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El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos. Es una festividad mexicana y centroamericana, se celebra también en muchas comunidades de Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. La UNESCO ha declarado esta festividad como Patrimonio de la Humanidad. El Día de los Muertos es un día festejado también en el Brasil, como Dia dos Finados.



CELEBRACION DE MUERTOS EN EL MEXICO PREHISPANICO


No se sabe exactamente su orígen, pero el día de muertos encuentra en los pueblos de México, como una expresión de verdadero fervor por lo mágico, lo histórico y lo maravilloso


La muerte desde la aparición del hombresobre la tierra ha generado un culto muy particular. Las culturas prehispánicas concibieron la muerte como una dualidad con la vida. Las Aztecas tenían dos fechas especiales para recordar a sus muertos: En el mes de agosto dedicado a MICCAILHUITONITLI o "muertecitos" y en noviembre la fiesta de los muertos grandes.

"El señor de los muertos": El origen de las ofrendasesta en el culto que las razas autóctonas rendían a sus muertos, que en el temple ofrecían mazorcas, flores y encendían copal para aromatizar el ambientey así agradar a los Dioses con quienes residía el espíritu de los difuntos.


Dentro del calendario prehispánico de los grupos Nahuas del altiplano central, había por lo menos seis fiestas dedicadas a los muertos. Entre ellas dos eran las principales del 12 al 31 de julio en que se recordaba a los muertos chicos y los veinte días siguientes se celebraba la fiesta de los muertos grandes, que se caracterizaba la magnificencia de las ofrendas.

En mexico desde tiempo de la cultura preclásica, (2,000 años A.C.), igual que los teotihuacanos, toltecas, aztecas, huaxtecos, totonacas, otomies, puréchas, mixtecos, zapotecos, mayas, etc., practicaron el culto a la muerte y sus ritos eran similares.


Concibieron la muerte baja una dualidad con la vida y esto lo podemos apreciar en diversas esculturas que existen en la actualidad, como cráneos con la mitad descarnada encontrados en la ciudad de México y en Oaxaca. En figuras pares una encarnada y otra esquelética encontradas en la Huasteca. Representaciones con la muerte sola y de las deidades de la misma en todas las zonas arqueológicas.


La existencia en el mas allá decían, era de acuerdo con la forma de su fallecimiento, no ala conducta observada en vida, por lo tanto no se temía a castigos posteriores a la muerte. Después del deceso, generalmente los ancianos vestían al muerto con papeles de amate o maguey. Le derramaban agua en la cabeza diciéndole, esto es lo que gozaste en la vida. Si su muerte estaba relacionada de alguna forma con el agualo vestían como Tlaloc, Dios de la lluvia. Se les colocaba un jarro con agua para vencer los obstáculos harta llegar a su destino. Si habían sido importantes le colocaban en la boca una piedra verde llamada Chalchihuitl y si había sido común y corriente, le colocaban una piedra de menos valor. Generalmente incineraban el cadáver, el fuego de la cremación se atizaba al mismo tiempo que se entonaban canciones lúgubres, reducido el cuerpo a cenizas se depositaba en una olla de barro y la enterraban. También quemaban sus pertenencias e instrumentos de trabajo. El entierro se hacía en la casa, en algún templo o en los montes .Se colocaban ofrendas de comida, bebidas, y flores en ese lugar.


Las almas para llegar a su destino final tenían que pasar por diversos sitios que presentaban otras tantas dificultades, para vencerlas, les colocaban a los cadáveres diversos papeles, que les permitían vencer los obstáculos. Esos lugares de paso al mas allá eran: dos sierras que casi se juntan, una serpiente, una lagartija verde (algunos dicen que era un cocodrilo), ocho desiertas, ocho cerros, una zona de vientos helados que cortaban como navajas (por eso les quemaban sus ropas) y por último cruzaban el río Chignahuapan con la ayuda del perro.


Los sacerdotes españoles para Lograr la conversión de los pueblos prehispánicos compararon el Mictlan con el infierno.



El Tlalocan, paraíso de Tláloc, donde reinaba el verano eterno, dónde iban las almas de quienes su muerte de alguna forma se asociaba con el agua, como pulmonía, resfrios, ahogados, hidrópicos, par rayo o por cualquier otro mal hídrico. Ahí disfrutaban eternamente nadando y consumiendo comidas exquisitas.




Otro lugar para estancia de las ánimas se decía el Chichihualco (en la casa de la leche), Allí residían las almas de los niños pequeños. Se alimentaban del Chichiuahuitl o árbol de la leche. Creían que los niños si reencarnaban.


Los antiguos mexicanos dedicaban a sus muertos el noveno y décimo mes del año calendárioco, El noveno mes comenzaba al 5 de agosto y se llamaba Tlaxcochimaco, que significa tierra florida. Ese día daba comienzo la fiesta de las muertitos que se refería a los niños, duraba todos los veinte días del mes, se ofrendaban legumbres. En el décimo mes o Xoco Hhuetzo, que significaba fruta madura, del 25 de agosto al 14 de septiembre, se hacía la fiesta de los muertos adultos, Se lloraba y se hacían ofrendas de comida.


Otro concepto profundamente dialéctico de que la vida trae implícita la muerte, y la muerte trae implícita la vida, Por ejemplo, el maízque al secarse la milpa conserva la mazorca: muere el tallo pero queda la semilla. Este mismo concepto se aplicaba a las seres humanos: mueren pero su estirpe continúa.


En la época prehispánica los muertos se esfumaban en el reino de Mictlantechutli. Solamente los guerreros muertos en combate y las mujeres en el parto adquirían la calidad de estrellas para acompañar a Quetzalcoatl a sus recorridos celestes. Las muertos relacionados con fenómenos provocados por el agua, ahogados, etc., iban al domicilio de Tláloc, a una especie de paraíso.



CELEBRACION DE MUERTOS EN EL MEXICO COLONIAL



Los evangelizadores cristianos para lograr sus objetivos se vieron en la necesidad de adoptar algunas tradiciones indígenas, mezcladas con sus enseñanzas y así darle una forma nueva y por supuesto, rica en tradición, asignaron una fecha fija dentro del calendario cristiano, primero y dos de noviembre.


Después de la conquistaespañola se estableció en México el día de Todos Santos y de los Fieles Difuntos, que se solemnizaban desde los 827-844 por disposición del Papa Gregorio IV.


Al ocurrir la conquista el país, la religióncatólica cambió totalmente el concepto sobre la muerte. Se le empezó a ver como algo temible pensando en las penas del Purgatorio y del Infierno, con la esperanza para muchos de la felicidad y del descanso eternos. Se le dio la imagen a la muerte de un esqueleto con guadaña. Se le empezó a rendir culto a las ánimas del purgatorio, Fue en el siglo XVII cuando se trató de quitarle lo terrorífico para darle un aspecto de amabilidad, viéndolas sin miedo y con fe.

La muerte se ve en juguetes, cada año la vemos en diversos mercados del país.

Antiguamente se confeccionaban unos "entierritos" con figuras humanas cuyas cabezas eran de garbanzos y el traje de papal negro, simulando al difunto y a los padres trinitarios, que eran quienes se encargaban de llevar los cadáveres de la gente humilde al camposanto. También se hacían tumbitas de tejamanil negras con adornos blancos y con candelabros de carrizo y una figura de berro representando al difunto.

Esto demuestra que para los mexicanos desde pequeños, la parca, la calaca, la huesuda, la dientona, la flaca, etc., les resulta muy familiar.

Desde el siglo XVI se han redactado numerosas oraciones y plegarias, unas imponentes y otras con esperanza, dedicadas a la muerte.

En canciones y corridos también se han ocupado de la muerte, algunas obras trágicas y espeluznantes. También figura en obras teatrales, como la muy conocida que lleva el nombre de "Don Juan Tenorio", del español José Zorrilla.


Diversas lápidas especialmente de los cementerios antiguos como el Tepeyac, y el San Fernando en México son verdaderos muestrarios de poesía mortuoria.

Es típico en los días de muertos instalar ofrendas, que no solo tienen origen en nuestro país, sino en otros pueblos del mundo.


Las ofrendas son verdaderas obras de arte y tienen sus características propias de cada lugar.

Otras costumbres relacionadas con los difuntos consiste en hacer una cruz de cal o de algún otro polvo en el lugar donde se veló el cadáver, y levantarla a los nueve días. Mandar decir misas por las almas y cuando cumplen el primer año de fallecidos, velar y hacer otra cruz como cuando murió

CELEBRACION DE MUERTOS EN EL MEXICO ACTUAL




Cada una de las poblaciones del México actual cuenta con tradiciones y forma de expresar su concepción del culto a la muerte, estas actividades varían de acuerdo con la región, las costumbres de la localidad, el nivel socioeconómico de la familia y en general de la cultura; sin embargo, presenta rasgos y elementos mezclados y derivados del ritual prehispánico y la religión cristiana traída a la nueva Españapor los misioneros de la época de la Colonia.


La fiesta de muertos tiene significados diferentes para las habitantes de las grandes ciudades, como para los pobladores de las comunidades rurales.

Pero para unas y otras no se ha perdido la costumbre pero si el significado.


Una actitudespecíficamente mexicana ante la vida se manifiesta el día 2 de noviembre, Día de Muertos, cuyo único punto de contacto con la fiesta de los fieles difuntos, tal como se celebra en Europa, es el hecho de tratarse, aquí y allá, de un día consagrado a la memoriade los muertos queridos. Es extraña y muy arraigada entre las comunidades indígenas la idea de que en el mas allá se otorga al difunto licencia para visitar a sus parientes que aún viven en el mundo terrenal; se trata pues, de un huésped ilustre al que hay que agasajar, festejar y brindar toda clase de atenciones.


Entre los mexicanos la muerte tiene un sentido singular: A veces aparece como una arraigada tradición que hinca sus profundas tradiciones en el pasado indígena; en otras ocasiones, parece un escenario donde se mueven y deslizan figuras del recuerdo, objetivos de ofrendas de la mas diversa índole: Dulces, pan, flores, alimentos y costumbristas. La tradición, de alguna manera es permanente, pero aparece con mayor vigor, como un sentimiento espontáneo, los días 1 y 2 de noviembre cada año.


Los campos donde están los restos de los difuntos, se iluminan con la presencia de inumerables personas que llevan entre sus manos las multicolores ofrendas. El tránsito se convierte en coro de murmullos, bajo la bóveda celeste; la ofrenda no puede faltar, ésta varía según el Estado de la República pero los platillos mas comunes y que difícilmente faltan son: El mole, chocolate, tamales, calabazas en tacha, pan de muerto y calaveras de dulce de diferentes tamaños que generalmente llevan el nombre del difunto y de sus familiares, vivos o también difuntos, los bizcochos en forma de rosca, coloreados por grageas en rosa mexicano y otros colores.


Se escoge un lugar de la casa donde se improvisa un altar con imágenes religiosas, se cubren los espejos, se coloca la fotografía del difunto, todo sobre un mantel blanco al cual se le deshoja cempasúchil, colocando después los alimentos así como los cirios o las lámparas de aceite que arderán toda la noche. El incensario de barro ocupa un lugar importante ya que ahí se quema: el incienso, mirra y estoraque con el fin de limpiarles el ambiente y el camino a las almas de los fieles difuntos. De los alimentos los difuntos solo tomarán la esencia; creencia que vale la pena recordar que también fue practicada por los egipcios.


Para la gran mayoría del pueblo mexicano la celebración pagano-religiosa que con motivo del día consagrado por el rito católico a los fieles difuntos, se desenvuelve en medio de una extraña y desconcertante mezcla de ofrendas, ritos, liturgias, y celebraciones diversas en todos los pueblos, rancherías, y ciudades de nuestro país. Tiene tal colorido, tal riqueza folklórica y costumbrista, que puede afirmarse no exista otro pueblo en donde el culto a los muertos sobreviva con tanto arraigo y con manifestaciones tan definidas como en México. A propios y extraños asombra la dedicación tanto físicacomo económica con la que los mexicanos honramos a nuestros muertos. La gran cantidad de dineroque se invierte y la prolífica imaginación con que las artesanías y los platillos convierten el festejo; causa dolor y pesadumbre en criterios rígidos que no logran comprender el alma de nuestro pueblo.

Todavía en varias poblaciones de México y en el mismo Distrito Federal la ofrenda del día 1 por los "Angelitos", se prepara chocolate, atole, dulces y algunos otros platillos típicos para los niños; en algunas regiones se agregan juguetes de barro o madera y las velas, tantas cuantas son los infantes muertos que la familia recuerda. El 2 de noviembre, las velas y los platillos aumentan de número y de variedad: arroz con leche, arroz con mole, mole negro, tamales, camote, pan dulce, gelatinas, carnes en diferentes guisos, aguas frescas, cerveza, vinos, pulque, frutas de toda clase sin faltar tejocotes, cañas, jícamas, cigarros, etc.


En México se han elaborado hasta la actualidad infinidad de dulces en formas de calaveras hechas de azúcar o chocolate, huesos de leche, pepitas o almendra. Se hacían dulces de alfeñique, se cocinaba y hasta la fecha se acostumbra la calabaza en dulce.

Las ofrendas son verdaderas obras de arte y tienen sus características propias de cada lugar. Se decoran con papel calado siendo la flor típica el cempasúchil. También se decoran con frutas que forman parte de la comida que se ofrece a los muertos. Además se colocan sombreros, rebozos y otros objetos que usaron los difuntos, lo mismo que herramientas y demás utensilios de trabajo.



EL ALTAR DE MUERTOS



El Altar de Muertos es un elemento fundamental en el conjunto de tradiciones mexicanas del Día de Muertos, que consiste en instalar altares domésticos en honor de los muertos de la familia. El altar de muertos es una construcción simbólica de las creencias religiosas criollas, que consiste en colocar plataformas en donde se depositan ofrendas florales y alimentos para rendir tributo a los antepasados familiares, a los difuntos cercanos o a personajes ilustres.


La representación de los tradicionales altares de muertos ha cambiado a través de los siglos desde la introducción católica en el México prehispánico. Se han incluido elementos simbólicos que no pertenecen a las culturas mesoamericanas, como imágenes religiosas católicas ( rosarios, crucifijos e iconos sacros).

La estipulación de la festividad religiosa del Día de Todos los Santos se conjuga con el Día de Muertos. En tiempos de la Conquista de México se intentó convertir al catolicismo a los pobladores de Mesoamérica. La tradición "se resistió a morir" y poco a poco se le fueron incluyendo elementos de las culturas europeas.

Tanto como altares, al igual que las ofrendas son nuestra muestra de cariño hacia los muertos mejor conocidos como seres del más allá. solo usar papel picado rosa



La construcción y representación del altar de muertos varía según la idiosincrasia y los elementos disponibles en una determinada región, así como de la cosmovisión de las diferentes culturas y etnias.
El altar de muertos varía en algunas regiones. Los niveles en el altar de muertos representan la cosmovisión, regularmente representando el mundo material y el inmaterial o los cuatro elementos, en cada uno de ellos se colocan diferentes objetos simbólicos para la cultura, religión o la persona a la que se le dedica el altar.
Altares de dos niveles: son una representación de la división del cielo y la tierra representando los frutos de la tierra y las bondades de los cielos como la lluvia.
Altares de tres niveles: representan el cielo, la tierra y el inframundo. Debido a la introducción de ideologías de las religiones europeas, ha cambiado su significado a dos posibles, pudiendo representar la tierra, el purgatorio y el reino de los cielos, o bien, los elementos de la Santísima Trinidad según la tradición católica.
Altares de siete niveles: son el tipo de altar más convencional, representan los siete niveles que debe atravesar el alma para poder llegar al descanso o paz espiritual.Según la práctica otomí, los siete escalones representan los siete pecados capitales.Se asocia el número siete con el número de destinos que, según la cultura azteca, existían para los diferentes tipos de muerte.
En diferentes culturas, particularmente en la azteca, se creía que existía un proceso para nacer y otro para morir. Así, cuando el alma abandona el cuerpo físico debe pasar una serie de pruebas o dimensiones para llegar al ansiado descanso. En la cosmovisión azteca el alma de una persona debía pasar ocho niveles en el Mictlán (inframundo de aquellos que mueren naturalmente), cada uno representaba una prueba para llegar al noveno nivel en el que se llegaba ante Mictlantecuhtli y su esposa Mictecacíhuatl, llegando al descanso eterno. El dios azteca Xólotl era el psicopompo de las almas en el camino.



Los materiales comúnmente utilizados para hacer una Ofrenda de muertos para el Día de Muertos tiene un significado, y son los siguientes:



#Retrato de la persona recordada. El retrato del difunto, sugiere el ánima que los visitará la noche del 2 de noviembre.

#Pintura o cromo de las Ánimas del Purgatorio. La imagen de las ánimas del purgatorio sirve para pedir la salida del purgatorio del alma del difunto por si acaso se encontrara ahí.

#Doce cirios. Aunque pueden ser menos, tienen que ser en pares, y preferiblemente de color morado, con coronas y flores de cera. Los cirios, sobre todo si son morados, son señal de duelo. Los cuatro cirios en cruz representan los cuatro puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa aparte de agua y sal.

# Papel picado de color morado (luto cristiano).
 
# Papel picado de color naranja (luto azteca).
 
# Flores de cempasúchil (del náhuatl: cempoalxóchitl = flor de 20 o más petalos).

# Incienso (para alejar a los malos espíritus y para purificar el ambiente).

# Cruz de ceniza (para purificar el espíritu del muerto).

# Jarra de agua (por si llega fatigado del camino).

# Recipiente para lavarse las manos (aguamanil) y toalla.

# Comida la favorita del muerto.

# Pertenencias las más estimadas por el muerto.

# Tequila o bebida preferida del muerto.
 
# Cuatro banderas de papel picado metidas en naranjas.


# Pan de muerto.
 
















# Calaveras de azúcar.






El punto angular de esta tradición, es la creencia de que el espiritu de los difuntos regresa del mundo de los muertos a este, para convivir con sus familiares durante un día, departiendo con ellos, consolándolos y confortándolos ante su pérdida




CALAVERITAS LITERARIAS




Las calaveras literarias son palabras populares en forma de rimas escritas de manera chusca, divertidas, satíricas y críticas donde se hace referencia a alguna cualidad o defecto de un personaje o de asuntos de interés general o que están de moda, irreverentemente y con una escritura ligera. Comenzó para burlarse de la propia muerte, pero después se amplió a políticos, funcionarios y otros personajes públicos. Son especialmente frecuentes y valoradas en México formando parte importante de la tradición de Día de Muertos


Tienen su origen con los epitafios de Jorge Manrique (1440-1479), las primeras calaveras se publicaron en la segunda mitad del Siglo XIX, a modo de caricaturas. Estas imágenes fueron acompañadas con versos, en los que se describían de manera jocosa los motivos de su muerte.

Entre las composiciones populares más originales de los mexicanos figuran las "Calaveras", escritas en versos de métrica y rima libres en "honor" de alguna persona o de muertos célebres, y que se elaboran, por tradición, en el mes de noviembre, durante la fiesta de los difuntos.


Algunos ejemplos simples de estas son :

" Mujeres juntas, ni difuntas!
dijo la catrina llevándose a su galán,
es más fácil que lloremos juntas
que éste se pase de patán!"


" Al fin que pa' morir nacimos
llegó la flaca y de un jalón
y nosotros ya la hicimos
vamonos para el pantéon"
 
" Una noche en el panteón
llegó la catrina y gritó
"Ahí viene Mariano
con un palo en la mano"


En un día como cualquiera
La calaca decidió ir a la escuela
Se sentía procupada y nerviosa
Pero de aprender estaba ansiosa…
Se preparó con anticipación
Para así aprender su lección
Todo iba bien ese día
Pero la suma no le salía
La maestra la dejó castigada
Y ella terminó agotada
Desde ese día la flaca ya no quiso regresar
A ninguna escuela a estudiar…
No será una alumna brillante
Pues necesita ser más constante


Eran los tiempos aquellos
los días de la revolución
cuando la muerte se apareció
indecisa estaba pues no sabía
si llevarse a uno de la bola o ya de perdis
un pelón.
La calaca sentada se reía
porque de uno y otro bando a cada minuto
alguien caía.
La muerte alzó la vista porque por el camino
alguien venía
Era mi general Zapata.
Ey guapo le dijo, acá está tu Adelita
Y mi general al verla se dio cuenta que era la huesuda
Ya murió Zapata, ya lo llevan a enterrar
no lo mató una bala, no lo mató un cañón
fue la calavera que le gustó ese bigotón.

LA CATRINA





La Catrina fue creada para hacer una representación metafórica de la clase social alta de México antes de la revolución mexicana. Posteriormente se hizo el símbolo oficial de la Muerte, el 2 de noviembre en México en el día de muertos. El mexicano se burla de la muerte y juega. Bastantes representaciones, específicamente a partir del siglo XIX, han aparecido, como la obra de teatro española Don Juan Tenorio, de Zorrilla, grabados de José Guadalupe Posada, grandes bailes representativos de la época, sátiras, calaveras, pero sin perder su solemnidad y misticismo que estas fechas conllevan.



De acuerdo con el folclore mexicano, La Catrina es mejor conocida como la muerte, puede mostrarse de muchas formas. Algunas veces se la encuentra alegre, vestida de manera elaborada, con ganas de divertirse e incluso coquetear con los mortales. Otras, nos la encontramos "en los huesos," lista para llevarnos cuando menos lo esperamos. Sin embargo, la relación que los mexicanos tienen con "La Catrina" se define por una serie de circunstancias íntimamente vinculadas con la historia y cultura de México, por lo que ésta se considera un huésped imprescindible en ocasiones importantes, como el Día de los Fieles Difuntos, que se celebra cada 2 de noviembre.


De acuerdo con la tradición mexicana, se cree que la muerte, pero más específicamente la memoria de nuestros fieles difuntos, nos da un sentido de identidad, ayudándonos a arraigarnos a nuestra cultura y a nuestra comunidad. Esta conspicua y perenne compañera la asociamos también, paradójicamente, con el placer de vivir ante la inminencia de la muerte. La Catrina, con su traviesa sonrisa nos invita a asir el momento, y a través de la música y la danza, encontrar el sentido de la vida. La doble identidad de La Catrina nos recuerda que la vida es aquí, ahora y eternamente, como la musica y las artes


















1. El copal (sikií) / 1'25"
Pueblo indígena: Triqui.

Día de muertos. Fiestas indígenas Interpretes: Dueto San Gabriel. Fernando Trinidad Gómez, violín y Francisco Santiago Castillo, guitarra sexta (sin la sexta cuerda).
Procedencia: San Gabriel Chicahuaxtla, Mpio. de Putla, Oaxaca.
Grabado en el Centro de Producción Musical Indígena, Estudio Gabriel Saldivar en 1999. Fuente: Música Tradicional Triqui Alta vol. 2

Para el pueblo Triqui la música juega un papel de suma importancia, ya que es un vehículo vital para la transmisión de su cultura, es por eso, que su música esta relacionada con el mundo de lo divino y lo sagrado, también hacen alusión a momentos históricos importantes, a la vida cotidiana, la naturaleza, o bien son propias de celebraciones como la Semana Santa, Navidad, etc.

El copal es una pieza musical que se interpreta en la fiesta de Todos Santos, y es utilizada como elemento ceremonial en el sahumado de ofrendas. Cabe mencionar que no solo se utiliza en esta fiesta, ya que es una pieza que tiene una función purificadora y como tal es utilizada en los rituales que lo requieran.

2. Te,te,te Nima Santo - Baila, baila, baila, corazón en el alma - (Son de la danza de los huehuetones) / 3'17"
Pueblo indígena: Mazateco.

Interpretes: grupo "Anti" de Río Sapo Chilchotla: Ernesto Parra Silva (director) 1ª voz y guitarra; Raúl Parra Silva, violín, 2ª voz y maracas; Isidro Parra Silva, tambor y Leopoldo Parra Pacheco, cencerro.
Procedencia: Río Sapo, Chilchotla, Oaxaca.
Grabado en la XEOJN "La voz de la Chinantla" en 1994. Fuente. La música en la Chinantla. Sonidos del México profundo vol. 11

Chamaa (hombres negros) y huehuetones (viejos danzantes), es la danza con mayor importancia en la zona Mazateca alta, ésta, se realiza dentro de la celebración de Todos Santos del 27 de octubre al 3 de noviembre, para lo cual, los huehuetones acuden al panteón a pedirle permiso a la madre naturaleza para que salgan las almas de los difuntos a recibir sus ofrendas y a compartir la fiesta con los vivos: sus parientes y amigos.

Terminando la danza de los huehuetones, el día 3 de noviembre se realiza la "quiebra de piñatas" en el panteón y en algunas casas. Ese mismo día por la tarde, las almas de los niños difuntos se marchan; para ayudarlos, la gente les coloca veladoras a la orilla del camino que anduvieron en vida.

Los participantes de la danza deben tener más de 20 años de edad y el compromiso que adquieren se prolonga por siete años consecutivos. Para la presentación de esta danza, se visten con la ropa de los difuntos, también usan calzón de manta, huaraches, zapatos de cartón, huipiles y máscaras de madera de ojonote. La danza se acompaña con la música de violines, guitarra, güiro y tambores que ellos mismos construyen.

Te, te, te nima santo, es una pieza del repertorio de la danza de huehuetones, que es interpretada en estas fechas.

3. Ya se va la niña (cántico de alabanza) / 1'20"
Pueblo indígena: Mazahua.

Interpretes: Lorenzo Pacheco Domínguez, violín y Pedro González, tambora.
Procedencia: San Pedro el Alto, Temascalcingo, Estado de México.
Grabado en San Pedro el Alto por Enrique Greiner Ortíz, en 1993. Fuente: Música Mazahua del Estado de México (master)

El pueblo Mazahua muestra un universo musical tan disímil y complejo, que tan sólo en el Estado de México, existen un sin fin de agrupaciones que mantienen elementos de diferentes épocas e influencias de varias culturas, que confluyen a la vez en los mismos tiempos y espacios dedicados a la religión y a las actividades sociales de esparcimiento. El violín y la tambora es una de estas dotaciones que está presente en los momentos más importantes de la vida de los mazahuas, desde danzas propiciatorias de la agricultura como la danza de romanos; Danzas ligadas a la Natividad del Niño Jesús como la danza de pastoras; piezas para los viejos de Corpus y no falta en su repertorio las piezas fúnebres para velar a un angelito o algún cántico de alabanza que acompañe a los difuntos en su viaje al otro mundo.

Entre los mazahuas, las alabanzas son interpretadas indistintamente por mujeres u hombres; normalmente estas personas tienen algún cargo religioso o son solicitadas por los encargados de las festividades. El ejemplo presentado en este fonograma con esta dotación instrumental de violín y tambora, es la música de alabanzas, que se utiliza para acompañar a los difuntos en su último viaje.

4. El Gran San Juan (música para la ceremonia del día de muertos) / 3'58"
Pueblo indígena: Tzotzil.

Interpretes: Lorenzo Muñoz Gómez, voz y sonaja; Domingo Hernández, arpa; Juan Gómez Gómez, acordeón y Salvador Gómez Gómez, guitarra de 12 cuerdas.
Procedencia: Milpoleta, Mpio. de San Juan Chamula.
Grabado en Paraje Milpoleta, Mpio. de San Juan Chamula por personal de la XEVFS "La voz de la frontera sur" en 1994. Fuente. Sistema de radiodifusoras culturales indigenistas vol. 1

La música que se interpreta durante la celebración del Día de Muertos entre los Tzotziles de Milpoleta, municipio de San Juan Chamula, se hace principalmente en dos momentos, que es antes y después de la comida. Los anfitriones de la comida, son todas aquellas familias que ponen ofrendas en sus casas y que invitan a sus parientes, por lo general a la gente de mayor edad. Los invitados se sientan en mesas que se colocan cerca de la ofrenda.

A partir de las ocho de la mañana aproximadamente, momento en que las almas se van, se comienza a recoger las ofrendas, toda la comida que se recoge se reparte entre los invitados. Cuando una ofrenda se termina de repartir, surgen nuevas invitaciones a otras ofrendas a las que los invitados asisten para continuar con la comida y formar parte de la repartición de ofrendas.

El Gran San Juan, es el tercer canto de esta ceremonia en la cual se reparten los alimentos de la ofrenda a los asistentes, el primero es Santa María, después Tres Señoras encargadas de cargar agua, El Gran San Juan, Su Sagrado Bastón y finalmente Pequeño San Juan. Cada una de estas piezas a las cuales denominan también sones, van unidos musicalmente, ya que integran un solo canto en la ceremonia del Día de Muertos. Es importante señalar que "El Gran San Juan" también se presenta en el contexto de otras festividades. Los instrumentos que acompañan el canto son un ejemplo de las dotaciones clásicas de los tzotziles.

5. Honor y Gloria (marcha fúnebre) / 8'50"
Pueblo indígena: Cuicateco.

Interpretes: Banda, 11 integrantes, representados por Camerino Juárez P.
Procedencia: San Andrés Papalo, Oaxaca.
Grabado en el LIII Encuentro de Música y Danza Indígena en Cuicatlán, Oaxaca por Alejandro Méndez en 1982. Fuente. EMDI LIII C3.

Las bandas de viento entre las comunidades indígenas, tomaron un profundo arraigo a partir de las dos primeras décadas del Siglo XX, con la creación de la clase de instrumentación para bandas militares y su instrucción musical pública por encargo del entonces presidente Porfirio Díaz. Fueron principalmente tres estados los que obtuvieron un lugar preferente, en este periodo; Oaxaca, Morelos y Michoacán, particularmente cuando la inspección de músicos militares desaparece y muchos de los integrantes de estas bandas se incorporan a agrupaciones civiles. Los repertorios de las bandas de viento fueron adecuándose y adaptándose a las necesidades rituales, ceremoniales y sociales de muchas comunidades indígenas, surgiendo nuevas creaciones, o bien adaptando las ya existentes, este es un ejemplo de marchas que muestran una clara influencia del estilo regional en su cadencia que nos remite a los sones serranos adoptado ya, como música tradicional de ceremonias funerarias.

6. Del pastor (pieza de la danza de baila viejo) / 2'28"
Pueblo indígena: Chontal de Tabasco.

Interpretes: Refugio Bernardo Esteban y Cándido Hernández Arias, maracas y voces; Román Rodríguez de la Cruz, flauta de carrizo de 7 orificios; Maximino Esteban Magaña, tambor grande de doble membrana y Cirilo Isidro Hernández, tambor chico de doble membrana.
Procedencia: Mazateupa y Tucta, Nacajuca, Tabasco.
Grabado en el estudio de la XETEB "Radio mar", Campeche, Campeche, por el Ing. Pablo Romero, durante el "I Encuentro de Pueblos Mayas" en 1993. Fuente. Música de los Pueblos Mayas vol. 2

El baila viejo es un rito ancestral propiciatorio de la agricultura y la pesca, que antiguamente extendía su función a ritos de paso como los nacimientos y velaciones. Esta danza se representa principalmente en las comunidades de Tucta y Guaytalpa, Nacajuca.

Los baila viejo, son dos o cuatro jóvenes danzantes no iniciados en la vida sexual, los cuales bailan descalzos portando sobre la cabeza máscaras con rasgos que semejan ancianos y ancianas, en la mano derecha un chín chín (Instrumento de percusión semejante a una maraca) y en la izquierda un pequeño abanico de guano con el que reverencian al Santo Patrón en el altar, pidiendo y agradeciendo sus bondades y favores. El abanico, es una oración no verbal a las deidades para atraer buenos augurios. Se quema el Achón y se emiten gritos como parte del pulso ritual.

La música de tambor y pito que acompaña a esta danza, se compone de varios sones, a cada uno de ellos los danzantes bailan en círculos rutinariamente, emitiendo a intervalos fuertes gritos durante toda la noche.

7. Sin Nombre (marcha fúnebre) / 6'07"
Pueblo indígena: Chocholteco.

Interpretes: Banda de San Antonio Abad (nueve elementos), representados por Cándido Cruz López.
Procedencia, San Antonio Abad, Mpio. de Santiago Thuitlán, Oaxaca.
Grabado en el XXX Encuentro de Música y Danza Indígena en San Juan Bautista Coixtlahuaca, Oaxaca por Rodolfo Sánchez en 1980. Fuente. EMDI XXX C2

Originalmente la marcha no está sólo vinculada a la actividad militar; también ocupa en los rituales cristianos una función particular como es el de dar el paso a las procesiones. Cabe mencionar que la marcha es una forma de música destinada originalmente para acompañar el paso de las tropas o de las procesiones, por tal motivo la marcha se escribe por lo común en un compás de 2/2 o 4/4, y pueden ser ligeras, de desfile, lentas o rápidas, con distintas variantes todas ellas.

Así, tenemos que en diversos lugares, las bandas tocan marchas para acompañar también a los cortejos fúnebres; tal es el caso de este ejemplo de marcha fúnebre utilizada por los Chocholtecos, la cual se encuentra en un compás de 4/4 y presenta cambios en su agógica.

8. El día de muertos (pirekua) / 3'40"
Pueblo indígena: Purépecha.

Interpretes: Trío San Martín de Santa Cruz Tanaco, Mpio. De Cherán, Michoacán.
Procedencia: Santa Cruz Tanaco, Cherán, Michoacán. Grabado en la XEPUR "La voz de los Purépechas", por personal de la radio en 1983. Fuente. Cultivando amigos: pirekuas, sones y abajeños. Sonidos del México profundo vol. 4

La pirekua es un género característico de la música purépecha. La palabra "pirekua" se traduce al español como canto o canción y son interpretadas por los "pireri" que quiere decir cantor o interprete de canciones. El canto en purépecha es uno de los elementos fundamentales de este género; y puede ser interpretado con agrupaciones que van desde solistas, duetos, tríos, hasta grupos corales a "capella", y estos mismos pueden ser acompañados con una o dos guitarras o hasta con una orquesta de cuerdas y en la actualidad también con bandas de viento.

La temática de las pirekuas es muy variado, pues es a través de esta, que los purépechas manifiestan su cosmovisión. En este caso, la pirekua de "El Día de Muertos", es una pieza que habla del pesar por un amor no correspondido, interpretada por los pireris en la celebración de Todos Santos.

    "El día que yo me muera no te molestes en ir a verme,
    Ya no nos veremos en este mundo;
    pero sí te pido un favor,
    llévame cuando menos una vela el día de los muertos,
    porque tú eres la causa, Carolinita,
    y vas a ser la causa si llego a morir;
    pero si tú te mueres primero, Carolinita,
    yo sí te voy a ir a visitar todos los días en el panteón
    y no únicamente el día de los muertos.
    Y si no pudieras ir para esa fecha y vas al siguiente día,
    es lo mismo, yo te seguiré esperando."

9. Fin del hombre (Marcha fúnebre) / 10'14"
Pueblo indígena: Nahua de Veracruz.

Interpretes: Banda de viento (10 integrantes), Director, Juan Agustín Burgos.
Procedencia: Comunidad de Atempa, Barrio de Tapamixco, de Ilamatlán, Veracruz.
Grabado en el XXIII Encuentro de Música y Danza Indígena en Huayacocotla, Veracruz, por Rodolfo Sánchez en 1979. Fuente. EMDI XXIII C1.

La banda es una de las expresiones que caracterizan la producción musical de la huasteca Veracruzana, principalmente entre la población indígena de la sierra. Son estas las encargadas de amenizar las festividades que tradicionalmente se celebran en las comunidades, con reducidos grupos que van de entre ocho y quince integrantes, que por lo general "tocan de oído", es decir sin partituras, pero siempre bajo la dirección del director o "capitán", que en la mayoría de los casos es el trompetista principal.

En estas festividades, las bandas se encargan de ejecutar alabanzas en los atrios de las iglesias, tocar sones para la quema de fuegos artificiales, amenizar los bailes, y encabezar las procesiones religiosas o funerarias; como es el caso de este ejemplo musical que presentamos.

10. Son de los angelitos (son) / 4'36"
Pueblo indígena: Mixe.

Interpretes: Grupo de música y danza de Buenavista, representante Ricardo Luis.
Procedencia: Buenavista, Oaxaca.
Grabado en el LVII Encuentro de Música y Danza Indígena en San Juan Guichicovi, Oaxaca, por Alejandro Méndez en 1982. Fuente. EMDI LVII C3/ EMDILVII C4.

La música para los Mixe como para la mayoría de los grupos indígenas de nuestro país, está íntimamente ligada a prácticamente toda actividad humana: para el nacimiento, durante el desarrollo de la vida y al momento de la muerte. Los Mixe hacen una diferenciación entre la muerte de una persona mayor y la de un niño; esta distinción se plasma en la música, es así, que podemos encontrar alabanzas o música de angelitos que se interpretan sólo cuando muere algún niño. Esta pieza musical, es utilizada por los Mixe para despedir a los infantes difuntos.

En este ejemplo, podemos escuchar instrumentos como el cántaro, jaranitas de cuatro y cinco ordenes de cuerdas y una jaranita primera a manera de requinto, cabe señalar, que esta instrumentación de cordófonos, es una influencia clara de los grupos jaraneros del estado de Veracruz, ya que esta región de la mixe baja, se encuentra en el limite de ambos estados.

11. Marcha fúnebre 1 y 2 (marcha ceremonial fúnebre) / 4'30"
Pueblo indígena: Nahua de Puebla.

Intérpretes: Banda de Yaonahuac (10 integrantes) representados por Francisco Colon, dotación instrumental, 2 saxofones alto y tenor, trombón de émbolos, clarinete y clarinete bajo, bombo, platillos y tarola.
Procedencia: Yaonahuac, Puebla.
Grabado en el XXXV Encuentro de Música y Danza Indígena en Teziutlán, Puebla, por Rodolfo Sánchez en 1980. Fuente. EMDIXXXV C4.

Antiguamente los grupos musicales de instrumentos de viento o cuerda se les conocía con el nombre genérico de bandas. En la actualidad sólo reciben este nombre los conjuntos de viento y percusión.

Las bandas tienen un fuerte arraigo en diferentes grupos étnicos del país -que generalmente viven o vivieron en regiones apartadas, carentes de entre otros servicios de energía eléctrica. En estas condiciones, la banda a jugado un papel importante en la cohesión social y religiosa de estos pueblos. Así, tenemos que la función de la banda va (en algunos lugares) desde acompañar las misas solemnes y procesiones religiosas, hasta amenizar las peleas de gallos o corridas de toros. Por lo mismo su repertorio es muy amplio. En el caso de los nahuas de Puebla, se acostumbra tocar marchas en las procesiones que acompañan al difunto al panteón.

12. Marcha fúnebre 2 (ceremonial para entierro) / 2'27"
Pueblo indígena: Chatino.

Intérpretes: Banda de Tataltepec de Valdés, representante Hilario Gómez Ramírez.
Procedencia: Tataltepec de Valdéz, Oaxaca.
Grabado en el XLIV Encuentro de Música y Danza Indígena en Santa Catarina Juquila, Oaxaca por Jesús Sánchez en 1981.Fuente. EMDIXLIV C3.

Oaxaca es uno de los estados con mayor tradición en bandas de viento. En la mayoría de los grupos indígenas de la región la banda llega a alcanzar extraordinaria relevancia, al grado de que existen comunidades donde miembros específicos de ellas aprenden primero a leer música que palabras. Entre los Chatino, la banda de viento juega un papel ceremonial importante para el entierro, ya que a solicitud de los familiares del difunto, la música lo acompaña en el último adiós.

13. El muerto (música para la celebración del Xantolo)*. /3'15"
Pueblo indígena: Nahua de Hidalgo.

Intérpretes: Cirino Moedano, violín y voz; Alejandro Moedano, jarana y Víctor Moedano, huapanguera y voz.
Procedencia: Huxilititla, Huejutla, Hidalgo.
Grabado en el Centro de Producción Musical Indígena, Estudio Gabriel Saldivar en 2000.

El Xantolo, es la fiesta de los difuntos, que como todas las celebraciones de día de muertos en México, se funda en una creencia básica: las ánimas de los fieles difuntos llegan durante esta fecha a estar con sus familiares y amigos. Esta celebración entre los nahuas de Hidalgo se inicia el 29 de septiembre, fecha en que se celebra a San Miguel. Jurado (FONCA, 2000) nos explica que en el caso de Huasteca hidalguense, este día se realiza la primera ofrenda a los muertos, en los altares familiares y en el cementerio, marcando una serie de actividades tanto en el campo ritual como en el laboral, al interior del grupo doméstico.

Dentro de las festividades del Xantolo las comparsas de viejos o huehues se reúnen al llamado del mayordomo o "capitán", quien es el encargado de organizar los ensayos y de contratar a los músicos que acompañarán a la cuadrilla, además es el encargado de recolectar lo que reciben de los hogares donde hacen sus representaciones y que serán utilizadas para la fiesta del 30 de noviembre que es la "desenmascarada". El cargo de "capitán", dura generalmente siete años, y cada año, inicia sus actividades desde el 29 de septiembre y finalizan entre el 10 y el 30 de noviembre (FONCA, 2000).

Las comparsas de viejos, están integradas por varones jóvenes, que se agrupan en número variable. Esta danza esta conformada principalmente por dos personajes: el viejo y la vieja. El vestuario del viejo corresponde a la indumentaria actual de los hombres, salvo que llevan máscaras de madera que actualmente se han visto sustituidas por máscaras de plástico. Las viejas, (que son hombres disfrazados de mujeres) visten como las jóvenes de la comunidad o las mestizas. Estas comparsas van de casa en casa pidiendo autorización para bailar en el solar de alguna casa, a cambio de algún tipo de "pago".

La danza se puede dividir en dos partes. La primera que corresponde a la danza propiamente dicha. La segunda es la dramatización de un hecho determinado relacionado con la muerte. "La comunidad denomina a esta segunda parte como "juego", que es la representación de un tema en torno a la muerte, teatralizado por los viejos y acompañados por la música del trío huasteco" (Jurado, 1995: 173). El ejemplo que se presenta en este fonograma corresponde a esta parte de los juegos, los cuales son psicodramas que permiten el flujo de sentimientos y experiencias vividas por la comunidad.

14. Agustín (marcha fúnebre) / 6'40"
Pueblo indígena: Chontal de Oaxaca.

Intérpretes: Banda de Santa María Huamelula (14 elementos), dotación instrumental: una batería, 3 saxofones tenores, 6 saxofones altos y 4 trompetas, representados por Aurelio Ruiz Barrera.
Procedencia: Santa María Huamelula, Oaxaca.
Grabado en Santa María Huamelula en 1999.

El número de ejecutantes en las bandas ha sido variable, aumentando o disminuyendo según las necesidades de la instrumentación del repertorio que se pretende o por falta o sobre cupo de elementos. También tenemos casos en que la incorporación de nuevos instrumentos como el teclado o la batería reducen el número de músicos que se necesitan para interpretar determinada pieza, pues un solo músico puede tocar o hacer la función de varios instrumentos a la vez. Tal es el caso de esta marcha fúnebre, donde la batería hace la función de la tambora, tarola, timbales, y platillos.

15. Primer Son del Costumbre de Ofrenda a los Espíritus / 6'10"
Pueblo indígena: Totonaco de Puebla.

Interpretes: Arpa: Miguel Eduardo Cruz, arpa y Domingo Diego Francisco, violín.
Procedencia: Pantepec, Huauchinango, Puebla.
Grabado en el Centro de Producción Musical Indígena, Estudio Gabriel Saldivar en 2000.

Sin duda la festividad religiosa más extendida en todas las comunidades Totonacas es la de Día de Muertos o Ninín celebración que se dedica a los difuntos chicos y grandes, la cual, consta de cuatro momentos:

1.- San Lucas; 18 de octubre.
2.- Ninín el día de los muertos, el Todos Santos; del 31 de octubre al 2 de noviembre.
3.- Xa actumajat, la octava; 8 y 9 de noviembre.
4.- San Andrés ("Sanandrés"); 30 de noviembre.

Todos los vivos y muertos del totonacapan quedan comprendidos por esta cadena de eventos rituales. La cruz del sepulcro se coloca en dirección oeste, donde va la cabeza del difunto, por donde transita para llegar al más allá. En cambio los vivos se colocan mirando hacia el oriente para dormir, pues al día siguiente acompañarán al sol naciente.

Durante esta celebración se acostumbra poner una ofrenda donde todos los alimentos deben de estar humeantes y olorosos ya que para los indígenas totonacos el ser humano al morir prolonga su existencia entre los vivos a través del alma y ellos conciben a esta como una fuerza, acaso como un humo o niebla; y por tanto no pueden tomar los alimentos de la ofrenda, sino únicamente el humo y el olor de las cosas. También se acostumbra invocar a los difuntos con plegarias como la siguiente:

"Humildemente damos su ofrenda, aquí estamos en el hogar de espera, parados, sentados, de día y de noche tenéis nuestro canto y palabra, escucha los estruendos de los cohetes y el repique de las campanas. Aquí en su verso cantamos, les tocamos y bailamos su música de costumbre. Todos aquí reunidos con mucha alegría, ustedes han de dispensar nuestros dueños, que no habrá dolor alguno, ni pleitos, ni siquiera insinuaremos una mohina (coraje) o envidia. He aquí nuestra honra, esta pequeña y humilde ofrenda de nuestras comidas como una muestra de agradecimiento, de su benevolencia venida en este su lugar de paso. Ustedes, dueños y progenitores, dadores de nuestros conocimientos: la memoria...

Damos el perfume de las flores, la melodía de nuestros cantos. No se molestarán, ustedes son el motivo de nuestra espera de paso, en este humilde paraje: Kantiyán su casa sagrada. Comed y bebed parte de nuestra cosecha, wati (tamal de carne) que es su sustento".

No se puede acompañar la plegaria sin su acompañamiento musical. Es necesario escuchar la plegaria cantada de un curandero acompañado por el arpa y el violín para sentir a que punto, plegaria y música siguen la misma melodía, como el ritmo. La música de arpa y violín se acostumbra tocar durante esta celebración.

Violines y arpas son instrumentos europeos, pero los indígenas los utilizan de modo muy poco ortodoxo. El violín no tiene nada de particular, si no es su rusticidad. Se les compra con los fabricantes de Huauchinango, pues debe ser de madera de pino y esta no se encuentra en esa región. Para la música de la costumbre el músico despoja su instrumento, generalmente, de la primera y toca solamente con tres cuerdas.

El arpa está hecha en madera de cedro. El número de cuerdas varía de 19 a 24. todavía se fabrica en la región, en muchos poblados; particularmente en Pápalo y Petlacotla. Hay dos modelos: uno grande y otro pequeño. El músico, acuclillado sobre el suelo o sentado en un taburete, tañe con su mano izquierda las cinco cuerdas más altas para el acompañamiento y toca las melodías en las demás.

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